Interior y exterior. Divagación del lunes.

Empieza una la semana sobre las diez y pico. Después de un fin de semana en lo personal de lo más tranquilo y en el exterior marcado por la política. Cada vez más intento separar el exterior de lo interior. La única forma de saber en qué lugar me encuentro. Claro que me afecta lo de “fuera”, y precisamente para evitar que afecte a mi mundo personal lo separo.  De modo que ahora en lo exterior seguimos en campaña, seguiremos un par de semanas dándonos voces, escuchando griterío, leyendo noticias falsas y escuchando barbaridades de un color y de otro.

Es curioso que mi mundo interior sea todo lo contrario. Se nutre de silencios,  de escritura y lectura, de calma, de una vida lo más tranquila y sencilla que puedo, de caminar despacito. Cuando miro “fuera” a veces me conmuevo delante de ciertas cosas o temas; otras sinceramente me traen al fresco.  Hay algo que sí que he aprendido: a no sentirme culpable de lo que no me importa, ni de que no me importe. Cuando tenía veinte años me importaba todo y mi cabeza estaba llena de grillos de un signo y otro, dando siempre la lata y la verdad, era un mareo.

Ahora no. Miro fuera, asomo la cabeza, atiendo lo que me importa y el resto sinceramente se me olvida.  Debo decir con toda franqueza que me importo yo mucho más que el mundo.

Ya sé que estas cosas no se dicen. Vivimos en la sociedad de la apariencia y la imagen. Debe ser una verdadera lata estar siempre “dando testimonio” de lo que “nos importa”.

El exterior en España sigue con las voces pre-electorales. Yo votaré Psoe a todo. Europeas, Ayuntamiento y Comunidad. Y del resto lo único que deseo es que se acabe pronto porque son un coñazo. Meten demasiado ruido y no escuchan.

He sentido lo de Rubalcaba. Que pudo tener errores, pues naturalmente, no era un ser perfecto.  Pero en mi criterio sí era una persona decente. Si Eta no está es en un altísimo porcentaje gracias a él. He leído alguna valoración negativa sobre él que respeto y que no comparto. Para mí el mayor error de Rubalcaba es que fue demasiado buena persona en un mundo de buitres.  Hoy no se lleva el “estilo Rubalcaba”. Quizá por eso en vez de seguir el estilo que se lleva, volvió a su trabajo de siempre, de profesor, y dejó a otros el espectáculo, los gritos y las puertas giratorias.

Quizá por eso pasaron ocho mil personas a rendirle homenaje.

Es lunes. Empieza semana. Querrán las cosas que mi mundo interior a veces deje su refugio y mire “lo que pasa ahí fuera”. Espero que las mínimas veces.

Voy a poner a Beethoven y después me voy a tomar el aperitivo.

Buenos días.

 

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Acerca de alenar

Alena Collar. Periodista. Escritora. Madrileña.
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