Actitudes en facebook. “Me partes el corazón”…chimpúm.

Una no sabe si deja Facebook o es que Facebook la deja a una. Me reía al pensar la frase. No. No deja una Facebook, pero pensando en la frase pensaba también en mi tiempo real. Y en  cómo dilapidamos energía, sentimiento, fuerza, palabrería, en asuntos que en realidad cuando nos metemos en la cama por la noche no son lo que más nos importa del mundo.

Pero he ido más allá. Es curioso pensar que una buen tanto por ciento de la gente que llena esta red es porque se siente sola. Una forma de relacionarse que, en principio, no tiene por qué pasar de un mero comentario, alguna cosa compartida, un discrepar sobre algo. Pero en realidad, ¿quién está al otro lado? Porque toda esa gente que se siente sola no necesita otras soledades en compañía, sino “que le hagan caso”. Es decir que no se comparte algo por el mero hecho de que te parezca que puede interesar o por establecer una charla. No: a menudo se comparte algo porque con cada “like” el receptor se cree que lo que pone “gusta”. Y su soledad se ve atenuada.

Es curioso. A mí que me gusta tanto la charla, la conversación, la discrepancia con respeto, yo que me he pasado horas cuando era joven manteniendo charlas sobre lo divino y lo humano, y a veces sin llegar a ningún acuerdo, no recuerdo salvo una o dos veces que alguien se pusiera como una moto a atacar personalmente las ideas u opiniones del otro.  He tenido amigos de izquierdas, de centro, abertzales, de extrema derecha, digo en la vida “real”, y no he visto nunca la agresividad que se muestran por gente que parece que lo que en realidad necesita no es conversar, sino que le hagan caso.  Y cuando “se les hace caso” entonces resulta que ya no están “solos” porque han conseguido llamar la atención.

 

Muchas veces en los dos últimos años me he quedado perpleja de sentir cómo la soledad lo que hace es evitar la charla. Hay que ser más “listo”, más “agresivo”, más “militante”, para destacar.  Y por eso la frase: no sé si yo abandono Facebook o es que Facebook me abandona a mí. Porque yo no escribo para. Escribo porque. Porque me gusta compartir, escribir sobre otros, o  contar mi cercanía de una forma que admita otras cercanías. Y en eso-como dice la canción- “llegó Fidel y mandó parar”: quiero decir que eso es precisamente lo que las soledades solas no entienden: que hables de otros, que compartas otras cosas que pueden ser de todos. Que no te interese nada, pero nada el marrullerismo.  En el fondo, seamos sinceros, a mí las focas me importan una breva, por poner un ejemplo, y en la vida “real” tengo amigos o familia que vota derecha y me tomo un café tan ricamente. Aquí no. Aquí pareciera que siempre haya que estar “dando testimonio” de las posiciones de una. Pues miren ustedes, a menudo la posición de una es tumbada: qué le vamos a hacer.  A mí me importa un mundo mucho más cercano, próximo, intimista, de lecturas, de música, de libros, de paseos que cualquiera puede dar, de conversaciones que cualquiera puede tener con el vecino, ese mundo recoleto y a la vez exteriorizable  y que sin embargo se confunde.  Se confunde con la Amistad. Se confunde también con la mala educación si no se está acuerdo porque “como somos amigos por aquí puedo soltar lo que quiera”; pues hombre-mujer, no. Porque si me lo dices a la cara igual te mando directamente a la m.

Entras en ese mundo de “muros” como si la gente fuera a la guerra  a veces. Y yo, para guerras estoy mayor y muy antigua. No estoy dispuesta a matarme por una idea, ni a dar la vida por una teoría, ni a cansarme con si son galgos o podencos.

 

Y luego la cosa terrible de “la amistad”. Esos dramas tremebundos, horrendos, “espantalirosos” del “ pues si no puedo decírtelo siendo amigos”…¿ pero señor, cuándo carajo se le ha metido al pobre/la pobre que “somos amigos”?… “Me partes el corazón”…

Me parto de risa. Y con respeto lo digo. El corazón se te “parte” porque no me puedes usar, -a mí o al que sea- para contarme tus soledades. No porque me tengas afecto, te interesen mis cosas, te preocupe mi vida. Te “parto el corazón” porque no me puedes usar- a mí o a otros- para largar un monólogo al que si respondo “lo siento, estoy cansada”, tu respuesta son cuatro simbolitos de besos, dos corazones y un “mañana te seguiré contando lo que me pasa, porque escuchas muy bien”.  Llaman amistad a monologar y que les digas cuánto les comprendes y qué terrible es su caso.

Sí. Y así se sienten menos solos, muy acompañados, como si una  fuera la farmacia de guardia de sus soledades. Después te dicen que no tomes café de noche que es malísimo, o que no fumes, que haces mal, o que no…o que no…porque “ siendo amigos te lo podré decir”…

 

“Me parten el corazón”…

Y me alejo.

 

¿Seré yo, o será Facebook quien se aleja?

.

 

Acerca de alenar

Alena Collar. Periodista. Escritora. Madrileña.
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2 respuestas a Actitudes en facebook. “Me partes el corazón”…chimpúm.

  1. tillytri dijo:

    La amistad es algo muy importante,los de facebook algunos,muy pocos,son amigos.Los demás,como se dice en Italia,sono “conoscense”

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  2. tillytri dijo:

    Conoscenze,tantos años en España me han hecho perder la gramática.

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